Básicamente, la mañana estuvo cargada de cierto escepticismo mío, que esperaba con ansias de niño a que todo cambiara, y que poco a poco los sucesos cambien de coloración (cielo gris, pseudo-colegio, amigos y otros rajes, etc.). No tuve tiempo para pensar, o para sentarme a pensar, ya que mi cuerpo buscaba la manera de acomodarse en algún sitio donde mi espalda se tranquilice y de que cada vertebra deje de crujir como el cereal del desayuno. Me paseé por cada rincón posible, haciéndome sentir no solo adolorido, si no también estúpido. Una pastilla apronax (no les confío mucho mi salud, pero funcionó). Todo ese asunto de mis insaciables dolores lumbares no podían venir mejor acompañados que con una mañana en el colegio (para abreviar pseudo-colegio) que vinieron cargadas de su pequeña y letal dosis de intriga: robos por aquí, camaritas por allá, te dan 50 soles en tacora y para comprar cerveza dicen. También tuvo su momento religioso, pero eso (con el tono que tuvo) no fue trascendente. ...Llegar a mi casa, comer, e instantáneamente dormir (cuarto cerrado, sin ventilar... pies fríos y ensimismados) fue lo que ya considero habitual. El ir al gimnasio me trajo las consecuencias antes mencionadas, y ahora no me queda mas que esperar y mirar posibles soluciones... (agh!) me olvidé, tenia un compromiso, me hize tarde. Teléfono celular.. ¿la llamo? me mariconeo. Suenan en los parlantes los artic monkeys, me acuerdo de ádammo, demasiada mariconada. A dormir de nuevo. Mejor.
20 de octubre de 2009
Fotografías narradas (la paradoja de la falsedad)
(2)
Básicamente, la mañana estuvo cargada de cierto escepticismo mío, que esperaba con ansias de niño a que todo cambiara, y que poco a poco los sucesos cambien de coloración (cielo gris, pseudo-colegio, amigos y otros rajes, etc.). No tuve tiempo para pensar, o para sentarme a pensar, ya que mi cuerpo buscaba la manera de acomodarse en algún sitio donde mi espalda se tranquilice y de que cada vertebra deje de crujir como el cereal del desayuno. Me paseé por cada rincón posible, haciéndome sentir no solo adolorido, si no también estúpido. Una pastilla apronax (no les confío mucho mi salud, pero funcionó). Todo ese asunto de mis insaciables dolores lumbares no podían venir mejor acompañados que con una mañana en el colegio (para abreviar pseudo-colegio) que vinieron cargadas de su pequeña y letal dosis de intriga: robos por aquí, camaritas por allá, te dan 50 soles en tacora y para comprar cerveza dicen. También tuvo su momento religioso, pero eso (con el tono que tuvo) no fue trascendente. ...Llegar a mi casa, comer, e instantáneamente dormir (cuarto cerrado, sin ventilar... pies fríos y ensimismados) fue lo que ya considero habitual. El ir al gimnasio me trajo las consecuencias antes mencionadas, y ahora no me queda mas que esperar y mirar posibles soluciones... (agh!) me olvidé, tenia un compromiso, me hize tarde. Teléfono celular.. ¿la llamo? me mariconeo. Suenan en los parlantes los artic monkeys, me acuerdo de ádammo, demasiada mariconada. A dormir de nuevo. Mejor.
Básicamente, la mañana estuvo cargada de cierto escepticismo mío, que esperaba con ansias de niño a que todo cambiara, y que poco a poco los sucesos cambien de coloración (cielo gris, pseudo-colegio, amigos y otros rajes, etc.). No tuve tiempo para pensar, o para sentarme a pensar, ya que mi cuerpo buscaba la manera de acomodarse en algún sitio donde mi espalda se tranquilice y de que cada vertebra deje de crujir como el cereal del desayuno. Me paseé por cada rincón posible, haciéndome sentir no solo adolorido, si no también estúpido. Una pastilla apronax (no les confío mucho mi salud, pero funcionó). Todo ese asunto de mis insaciables dolores lumbares no podían venir mejor acompañados que con una mañana en el colegio (para abreviar pseudo-colegio) que vinieron cargadas de su pequeña y letal dosis de intriga: robos por aquí, camaritas por allá, te dan 50 soles en tacora y para comprar cerveza dicen. También tuvo su momento religioso, pero eso (con el tono que tuvo) no fue trascendente. ...Llegar a mi casa, comer, e instantáneamente dormir (cuarto cerrado, sin ventilar... pies fríos y ensimismados) fue lo que ya considero habitual. El ir al gimnasio me trajo las consecuencias antes mencionadas, y ahora no me queda mas que esperar y mirar posibles soluciones... (agh!) me olvidé, tenia un compromiso, me hize tarde. Teléfono celular.. ¿la llamo? me mariconeo. Suenan en los parlantes los artic monkeys, me acuerdo de ádammo, demasiada mariconada. A dormir de nuevo. Mejor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario